Quintana Roo tiene varias características que lo hacen un sitio único y el más visitado de México: 900 km de playa en el Mar Caribe y frente al Sistema Arrecifal Mesoamericano, un impresionante sistema de aguas subterráneas, suelos cársticos y 3.000.000 de hectáreas de selva. Lastimosamente, el rápido desarrollo inmobiliario producto de su floreciente industria turística ha dañado estos ecosistemas, en parte, por la falta de lineamientos de construcción claros y planes de crecimiento que respeten la particular geografía y naturaleza del destino.

Aunque las autoridades gubernamentales han ido integrando algunos lineamientos en los Programas de Ordenamiento Ecológico Local (POEL) de cada municipio, los POEL suelen ser poco conocidos o confusos para los desarrolladores inmobiliarios.

En 2012, MARTI, mediante la Asociación Amigos de Sian Ka’an (ASK), y la Secretaría de Turismo de Quintana Roo, lanzaron la Guía de Planeación, Diseño y Construcción Sustentable en el Caribe Mexicano, como una alternativa a este problema.

La guía está dirigida a los inversionistas inmobiliarios e incluye una recopilación de las características territoriales del estado, sus aspectos legislativos y normativos y explica la legislación y normatividad medioambiental y urbana. También provee herramientas para determinar la factibilidad del proyecto, los procedimientos para garantizar la legalidad de trámites y operaciones y presenta recomendaciones de diseño y construcción.

“Esta guía es una herramienta completa y fácil para  entender de la legislación y todos los aspectos que deben conocerse para desarrollar un proyecto inmobiliario. Pero, para mí, es aún más valioso que ayudó a integrar la parte medioambiental que hasta entonces se veía como algo totalmente aparte del sector urbanizador”, cuenta Sergio Vásquez, Director de Estudios Urbano Turísticos del Gobierno del Estado de Quintana Roo.

En lo ambiental, dice Vásquez, la guía no solo señala la necesidad de que la infraestructura cuide el manglar y no contamine el agua, sino que aconseja al desarrollador sobre cómo cuidar sus proyectos de los efectos del cambio climático, de los suelos cársticos y de los vientos. En Quintana Roo, carreteras y hoteles que fueron construidos sin considerar la topografía del subsuelo, han colapsado y se han hundido en cavernas. Además, la infraestructura es altamente vulnerable a los desastres naturales relacionados con el cambio climático.

La guía es una herramienta de cumplimiento voluntario, pero se posicionó como un valioso documento de consulta para desarrolladores y como una herramienta educativa en las facultades de arquitectura e ingeniería. La guía está disponible en línea y se han distribuido unos 2.000 ejemplares impresos. Al menos 450 ingenieros y arquitectos en puestos de Directores Responsables de Proyecto (DRO), en Quintana Roo, fueron capacitados con la guía.

Los criterios de la guía también se han convertido en la base para la creación y actualización de varios POEL, como los de Benito Juárez, Solidaridad y Othón P. Blanco. ASí,  componentes de la guía son ahora parte de la ley.

“Quintana Roo seguirá creciendo, no se puede evitar”, dice José Funes, delegado de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT). “Estas herramientas son clave para asegurar un desarrollo verdaderamente sustentable y están ayudando a los empresarios a adaptarse a nuevos retos, como el cambio climático”.